Ruta turística

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Carlos I de España y V de Alemania

Gante (Bélgica), 24.II.1500 – Yuste (Cáceres), 21.IX.1558. Rey de España, Emperador del Sacro Imperio.

Hijo de Juana la Loca y de Felipe el Hermoso y nieto de los Reyes Católicos y del emperador Maximiliano I de Austria. La muerte de su padre en 1506 y la ausencia de su madre, Juana, deja al entonces príncipe, junto a sus hermanas Leonor, Isabel y María, al cuidado de la tía, Margarita de Austria, en su Corte de Malinas.

Aunque tiene a su lado como preceptor español a Luis de Vaca, se educa preferentemente en el ambiente cultural francófono, que era el que se vivía en la Corte de Malinas. Desde 1511 su educación cae bajo la dirección de Adriano de Utrecht, entonces deán de Lovaina, más tarde cardenal y Papa; y muy pronto tendrá a su lado, como consejero, a Guillermo de Croy, señor de Chièvres. En 1515, el ya conde de Flandes es emancipado, cesando la tutela de su tía Margarita de Austria. Un año después, la muerte de Fernando el Católico le abre el futuro español; dado que vivía su madre Juana, le correspondía el título de gobernador de los Reinos Hispanos, para regirlos en nombre de su madre; pero el futuro Carlos V decide otra cosa: que las Cortes de Castilla y de Aragón le proclamasen rey.

 

BODA EN SEVILLA

Sevilla fue el escenario de uno de los acontecimientos más importantes de la biografía personal del Emperador: su matrimonio con la princesa Isabel de Portugal, que se celebró en el Alcázar el 11 de marzo de 1526. Con motivo de visitar Granada, Carlos V determinó hacer su casamiento con Isabel de Portugal en la ciudad de Sevilla.

Cuando Carlos V llegó a España, en su primer encuentro con las Cortes castellanas, estas le piden que se case con una princesa española, y lo mismo le piden los comuneros de la Santa Junta de Ávila. De esta forma, se favorecería la hispanización del nuevo monarca que, nacido y educado en el extranjero, aparecería como un extraño a los ojos de sus nuevos súbditos españoles. Esta aspiración de sus vasallos se verá cumplida cuando concierta su matrimonio, después de largas negociaciones, con Isabel, hermana de Juan III de Portugal, entonces su cuñado por estar casado con su hermana pequeña Catalina.

Cuando llegó la dispensa pontificia, el 1 de noviembre de 1525, ya que Isabel y Carlos eran primos carnales —Isabel era hija de María, hija de los Reyes Católicos, y Manuel I el Afortunado de Portugal— y tenía que contar con la autorización papal para contraer matrimonio, se celebraron las ceremonias de esponsales por poderes, que hubieron de repetirse el 20 de enero de 1526 por insuficiencia de la dispensa llegada de Roma.

Diez días más tarde, la ya Emperatriz emprendió viaje a Sevilla, pues se había concertado que el encuentro tuviese lugar allí. Una comitiva enviada por Carlos y compuesta por el Duque de Calabria, el Arzobispo de Toledo y el Duque de Béjar, fue a recibir a Isabel a la frontera de Portugal. Entre Elvas y Badajoz tuvo lugar la ceremonia de entrega, el miércoles 7 de febrero. De allí se organizó un complicado y nutrido cortejo, que a través de Almendralejo, Llerena, Guadalcanal, Cazalla, El Pedroso, Cantillana y San Jerónimo, llegó a Sevilla, haciendo su entrada solemne el 3 de marzo.

El encuentro con la representación de la ciudad se efectuó en la Puerta de la Macarena, donde se había erigido un arco triunfal, y otros seis que marcaban el camino hasta el centro de la ciudad. La multitud se agolpaba al paso de la comitiva, tanto en la calle como en los balcones de las casas. Y así, flanqueada por una gran muchedumbre, la Emperatriz se dirigió al Alcázar, donde quedó alojada.

No menos solemne fue el recibimiento que la ciudad dispensó al Emperador cuando llegó a Sevilla ocho días más tarde. Entró también por la Macarena y pasó bajo los mismos arcos triunfales hasta llegar a la Catedral; se apeó en la Puerta del Perdón. Allí, en un rico altar, de rodillas, juró el emperador guardar las inmunidades de la Santa Iglesia. La música entonó el Te Deum laudamus y un coro de niños lo fue cantando hasta la Capilla Mayor, donde había otro sitial y almohadas en que se arrodilló el emperador. Dichos en el altar los versos y oración por el Arzobispo, lo acompañaron hasta la puerta de la lonja, donde había pasado el palio y caballo, y entró en el Alcázar. Tras un primer y breve encuentro volvió el emperador ya engalanado y se desposó con la emperatriz por el cardenal Salviati en el actual Salón de Embajadores.

Las fiestas en la ciudad con motivo del acontecimiento duraron varios días, aunque menos grandiosas de lo que se preveía; se dijo que por la Cuaresma y por el luto por la reina de Dinamarca, hermana del Emperador. Hubo fustas y torneos en la plaza de San Francisco, y también fiesta de toros y juegos de cañas en el mismo lugar. Las celebraciones se suspendieron con motivo de la Semana Santa. El día 13 de mayo salió la Corte de Sevilla con destino a Granada.

 

LUGARES DE INTERÉS RELACIONADOS

Se alzaron siete arcos de triunfo a lo largo del recorrido que transitaron en su entrada, primero la infanta de Portugal y luego el emperador. Formaban parte de un programa que trazaba la imagen del héroe del renacimiento, manifestadas en sus virtudes de gobierno. El de la Macarena, dedicado a la Prudencia con las virtudes que la favorece: vigilancia, consejo, razón y verdad, que iban con palmas y coronas.

Junto a la iglesia de Santa Marina se alzó el triunfo de la Fortaleza imperial "que ha librado a los cristianos de peligros y espantado a los infieles".

El tercer arco estaba dedicado a la Clemencia.

El cuarto, a la altura de la iglesia de Santa Catalina, a la Paz.

El quinto, ubicado en San Isidoro, a la Justicia.

En los arcos laterales de cada uno de ellos se disponían emblemas alusivos a las mencionadas virtudes, basados en historias romanas y en la mitología.

Los dos últimos arcos de este ambicioso programa humanista nos conducen al plus ultra de la gloria del emperador. El sexto, situado en la plaza del Salvador, representaba las virtudes teologales, Fe, Esperanza y Caridad, figuras que campeaba en lo alto, junto a la Alabanza y la Eternidad.

El séptimo era propiamente el de la Gloria que coronaba con su mano derecha al emperador y con la izquierda la emperatriz. Se levantó en las gradas de la Catedral e iba rematado en la cumbre por la Fama del Divus Carolus et Diva Elisabet que por todo el mundo se extendía. En uno de los arcos laterales estaba la Fortuna con la rueda que el merecimiento del emperador lograba detener con un clavo y un martillo. Frente a ella Himeneo, dios que presidía el cortejo nupcial. La dedicatoria rezaba, "Al emperador y la emperatriz, el regimiento y pueblo de esta ciudad de Sevilla puso aquí la deuda de todo el mundo".

Los artífices de los arcos fueron los carpinteros Diego Fernández, Francisco Sánchez de Aguilar, Juan Ruiz, Cristóbal de Arcos, Esteban Rico, Pedro Hernández de Arcos y Juan Martín. Y los pintores que intervinieron en su decoración son Alejo Fernández, Cristóbal de Morales y Cristóbal de Cárdenas.

 

PLAZA DE SAN FRANCISCO

La Plaza de San Francisco posiblemente haya sido desde el siglo XVI, el corazón de la ciudad de Sevilla, actuando como plaza mayor. En ella se encontraban ubicados los principales poderes civiles.

En esta plaza se celebraron los famosos autos de fe de la Santa Inquisición, las diversas fiestas de toros y cañas, y al igual que en la actualidad constituye uno de los lugares principales en la conocida como carrera oficial de las procesiones de Semana Santa y Corpus Christi. Entre los edificios de interés que se encuentran en esta plaza destacan el Banco de España, el edificio Bar Laredo (arquitectura regionalista de Sevilla), la Casa Arcenegui (modernismo moderado y renacentista), la Antigua audiencia, y el Ayuntamiento (arquitectura plateresca con representaciones de personajes históricos relevantes que tuvieron relación con la ciudad).

Durante la boda del emperador y la emperatriz, en esta plaza se celebró una justa el domingo 15 de abril en la que sobresalieron, según distintos testimonios, la riqueza de los vestidos. En la del 6 de mayo, participó el emperador y otros once caballeros y señores ataviados con ricas preseas.

 

CATEDRAL

La Santa, Metropolitana y Patriarcal Iglesia Catedral de Santa María de la Sede y de la Asunción de Sevilla, es una iglesia catedral de culto cristiano católico, sede de la archidiócesis de Sevilla. Su estructura es de arquitectura gótica, con añadidos renacentistas. La Unesco la declaró en 1987, junto al Real Alcázar y el Archivo de Indias, Patrimonio de la Humanidad y, el 25 de julio de 2010, Bien de Valor Universal Excepcional. En 1988 el Libro Guinness de los Récords certificó que era la catedral con mayor superficie del mundo.

Según la tradición, la construcción se inició en 1401, aunque no existe constancia documental del comienzo de los trabajos hasta 1433. La edificación se realizó en el solar que quedó tras la demolición de la antigua mezquita aljama de Sevilla, ya en mal estado después de servir durante más de ciento cincuenta años como catedral cristiana. De la antigua mezquita se conservan el alminar (la Giralda) y el patio (patio de los Naranjos).

Uno de los primeros maestros de obras fue el maestre Carlín (Charles Galter), procedente de Normandía (Francia), que había trabajado previamente en otras grandes catedrales góticas europeas. El 10 de octubre de 1506 se procedió a la colocación de la piedra postrera en la parte más alta del cimborrio, con lo que simbólicamente la catedral quedó finalizada, aunque siguieron efectuándose trabajos de forma ininterrumpida a lo largo de los siglos, tanto para la decoración interior, como para añadir nuevas dependencias o consolidar y restaurar los desperfectos ocasionados por el paso del tiempo, o circunstancias extraordinarias, entre las que cabe destacar el terremoto de Lisboa de 1755 que produjo únicamente daños menores a pesar de su intensidad. En estas obras intervinieron los arquitectos Diego de Riaño, Martín de Gainza y Asensio de Maeda. También en esta etapa Hernán Ruiz edificó el último cuerpo de la Giralda. La catedral y sus dependencias quedaron terminadas en 1593.

El Cabildo Metropolitano mantiene la liturgia diaria y la celebración de las festividades del Corpus, la Inmaculada y la Virgen de los Reyes. La festividad de la Virgen de los Reyes es el 15 de agosto. El templo acoge los restos mortales de Cristóbal Colón y de tres de los seis reyes castellanos de la Casa de Borgoña: Fernando III el Santo, su hijo Alfonso X el Sabio, y Pedro I el Cruel.

 

PUERTA DEL PERDÓN

Es la puerta más antigua de la Catedral de Sevilla y podemos acceder a ella a través de la calle Alemanes. Esta puerta era el antiguo acceso a la mezquita.

La propia puerta es uno de los elementos más interesantes de esta fachada, ya que está realizada con dos grandes hojas de madera de cedro revestidas con chapas de bronce revestidas por motivos de lacerías y atauriques, e inscripciones que repiten versículos del Corán como «el poder pertenece a Alá» y «la eternidad es de Alá».

El relieve principal de esta fachada es una obra de Miguel Perrín realizada entre 1519-1522 y representa la expulsión de los Mercaderes del Templo.

La puerta está flanqueada por el arcángel Gabriel, San Pedro, San Pablo y la Virgen Anunciada. Como curiosidad, la escultura de San Pablo presenta una particularidad: tiene una tercera mano bajo él.

 

CAPILLA MAYOR

Destaca el impresionante Retablo Mayor: Preside el presbiterio de la Capilla Mayor que está situada en la nave central ocupando el tramo más solemne del recinto donde se produce el cruce de las naves principales de la Catedral.

Está considerado como el más grande de la cristiandad y una de las estructuras de madera policromada más espectaculares de su tiempo. Es obra realizada en sucesivas fases a lo largo de casi un siglo, comenzando con trazas del escultor flamenco Pieter Dancart, quien en 1482 consiguió un retablo de casi 30 metros de alto por casi 20 de ancho, con cuatro cuerpos de altura más un banco, en horizontal y siete calles.

En 1497 aparece otro maestro al frente de la obra también de origen flamenco que se ocupó de ella hasta 1505. A partir de este momento, se registra la intervención del escultor Pedro Millán, quien a su vez, fue sustituido por Jorge Fernández Alemán a quien ayuda su hermano Alejo, ocupándose ambos de la obra hasta 1529, año en que puede señalarse que concluye la primera fase constructiva del retablo. Una segunda fase comenzó en 1550, al decidirse en Cabildo añadir dos calles laterales formando ángulo recto con el frente principal. En estos trabajos intervinieron Roque Balduque, Juan Bautista Vázquez y Pedro de Heredia, completándose todo el conjunto en 1564.

El retablo posee un conjunto de cuarenta y cuatro relieves y más de doscientas figuras de santos que se disponen en las pilastras que articulan el retablo. Sobre el amplio y volado dosel, configurado por casetones octogonales, se dispone una viga en cuyo centro figura una piedad flanqueada por un apostolado, obra de Jorge Fernández; corona todo el conjunto un monumental Calvario gótico del siglo XIV, conservado desde antes y que se decidió rematase todo el retablo.

El crucifijo que preside el Calvario recibe tradicionalmente el nombre de Cristo del Millón, por el millón de gracias concedidas al pueblo de Sevilla en tiempos de epidemias. Los relieves del banco del retablo son los antiguos del mismo y representan tres escenas de martirios de santos; también aparecen vistas de Sevilla y de la Catedral. En su centro, figura una magnífica escultura gótica de la Virgen de la Sede.

 

REAL ALCÁZAR

El Real Alcázar de Sevilla es un conjunto de palacios rodeados por una muralla. Pedro I el Cruel reedificó el antiguo edificio almohade para habilitarlo como residencia real en el siglo XIV. Tiene aportaciones de todas las épocas, aunque domina el estilo mudéjar y renacentista.

El uso del Palacio Alto que se encuentra en la parte superior del Palacio Mudéjar está adscrito a Patrimonio Nacional. Comprende: el vestíbulo, realizado en tiempos de los Reyes Católicos; el oratorio de los Reyes Católicos; el comedor de gala construido durante el reinado de Felipe II; el mirador de los Reyes Católicos, con influencia granadina y realizado en los años posteriores a 1492; el dormitorio del rey Don Pedro, que es una de las estancias del palacio mudéjar del siglo XIV; y la cámara oficial o de audiencias. Sus visitas están gestionadas por el Patronato del Real Alcázar de Sevilla.

El resto del complejo, también gestionado por el Patronato Real del Alcázar de Sevilla, abarca diferentes espacios entre los que destacan: La Sala de Justicia, El cuarto del Almirante, El Palacio del Rey Don Pedro, la Sala de los Reyes Católicos, El Salón de Embajadores, El Patio de las Doncellas, La Alcoba Real, El Salón de los Pasos Perdidos, La Sala de los Infantes, El Jardín del Príncipe, El jardín inglés, El pabellón de Carlos V y Puerta de Marchena.

La visita se realiza alrededor del patio de Las Doncellas, donde tenía lugar la vida oficial, y el de Las Muñecas, reservado a los eventos privados.

 

CENADOR DE CARLOS V

Dirigiéndonos hacia la derecha penetramos en otro espacio rectangular conocido como Jardín del Cenador, por el bellísimo pabellón cúbico remodelado en tiempos del Emperador (1543-1546) y destinado para el descanso y la contemplación.

Se halla rodeado por una galería de arcos de medio punto sobre columnas de mármol limitadas por bancos de fábrica forrados de azulejos.

Todo el cuerpo central cúbico va revestido por dentro y fuera también de valiosísimos paños de azulejos ejecutados por los hermanos Polido en sus alfares de Triana. Y todo ese alto zócalo se remata con yeserías mudéjares en el exterior y otras de signo plateresco en el interior.

El conjunto se cubre con una soberbia cúpula de casetones; hemos de resaltar asimismo la espléndida solería donde además aparece inscrito el nombre de Juan Hernández, arquitecto que ejecutó esta obra y la fecha de conclusión de la misma. En ella destaca también la planta de un laberinto, quizás del que existió en el propio Alcázar durante el siglo XVI.

También se conocía este jardín como el del León por el que preside el estanque y el cenador situado tras él. Este pabellón ejecutado en el siglo XVII posiblemente por Diego Martin Orejuela, es uno de los más bellos epígonos del manierismo en Sevilla y originalmente estaba todo pintado al fresco por dentro y fuera.

En uno de los testeros de este jardín limitado por la Galería del Grutesco, se alza la bella Puerta del Privilegio que da entrada a los llamados Jardines Nuevos.

Paralelo a este jardín que acabamos de describir se halla el actual Jardín del Laberinto, espacio modernamente ordenado, imitando en parte al primitivo.

 

SALÓN DE EMBAJADORES

Era el salón principal del palacio, utilizado como salón del trono del Rey Don Pedro I, donde recibía a las personalidades importantes de su época.

Este salón cuadrado y cubierto con cúpula, era la vieja "Cubba" perteneciente al palacio de los abbaditas llamado Al-Muwarak. La actual, que sustituyó a la antigua de los abbaditas, fue labrada en tiempos del Rey Don Juan II de Castilla, concretamente en 1427, por el Maestro Mayor de carpintería Don Diego Roiz según reza una inscripción conservada en dicha techumbre.

Esta magnífica cúpula sobrecoge y sorprende al visitante por sus proporciones y sobre todo por la bellísima labor de lazo calada, ricamente dorada y policromada. Parece ser que los espejitos que ostenta fueron colocados por los restauradores del siglo XIX. Es considerada como una auténtica obra maestra en su género de entre las conservadas en España. Se apoya sobre un friso en que alternan castillos y leones sostenido a su vez por una corona de mocárabes dorada que origina una estrella de ocho puntas.

El paso del círculo al cuadrado de la planta se realiza a través de las pechinas de riquísimos mocárabes dorados en los ángulos. Por debajo hay una ancha faja de inscripciones cúficas ornamentales, sobre fondo azul, donde destacan espacios que fueron decorados en 1598 por Diego de Esquivel con treinta y dos bustos de damas. Continúa una faja de castillos y leones y un ancho friso, con compartimentos a modo de hornacinas góticas enmarcando los retratos de los reyes españoles desde Recesvinto a Felipe III, que fueron ejecutados entre 1599 y 1600 y que atribuimos al mismo Diego de Esquivel.

Se conoce este salón como el de Embajadores porque así consta en las inscripciones arábigas que decoran su puerta, causando una gratísima sorpresa en el que lo contempla por primera vez debido a sus equilibradas proporciones y enorme riqueza, constituyendo una de las piezas más valiosas del Real Alcázar y de toda la arquitectura mudejárica.

 

SALA DE LAS BÓVEDAS O DE LAS FIESTAS

Esta sala orientada a los jardines, conserva las bóvedas originales. La denominación “Sala de Fiestas”, hace referencia a la celebración de la boda de Carlos V con Isabel de Portugal.

El zócalo de azulejos polícromos de superficie plana fue realizado por Cristóbal de Augusta en 1577 durante la reforma renacentista que hizo Felipe II, y en dónde quiso perpetuar el recuerdo de su padre.

Podemos ver en los paneles cerámicos centrales: querubines, candelabros, animales, cestos de flores, frutos, y dos personajes retratados a los que se ha identificado como Carlos V e Isabel de Portugal. Flanqueando las escenas centrales aparecen figuras mitológicas. Coronando todo el conjunto el emblema del “Plus Ultra”, alternando con los escudos de los reinos españoles pertenecientes al Imperio de Carlos V. Los paños de tela que decoran la sala fueron pintados por Gustavo Bacarisas, encargo del Rey Alfonso XIII para decorar el palacio con motivo de la Exposición Iberoamericana celebrada en Sevilla en 1929.