Javier Latorre pone su mejor coreografía al servicio del ballet de Shoji Kojima

Los dos coreógrafos traen a la Bienal “La Celestina”, que cuenta con la dirección musical de Chicuelo y un elenco mixto de bailarines japoneses y españoles. El espectáculo se enmarca en el ciclo Literatura Bailada.

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Los coreógrafos Javier Latorre y Shoji Kojima se han aliado para traer a la XVII Bienal de Flamenco la adaptación de la que está considerada como la primera obra dramática de la literatura española, “La Celestina”. El artista español ha realizado una de sus coreografías más logradas y la ha puesto al servicio del Ballet Shoji Kojima Flamenco en un espectáculo que cuenta con la dirección musical de Chicuelo y la participación del cantaor Jesús Méndez, entre otros músicos.

Esta producción, que se puede ver el viernes 28 de septiembre en el Teatro de la Maestranza (20:30 h.), cuenta con un elenco mixto de bailarines japoneses y españoles, entre los que se encuentran algunas primeras figuras del Ballet Nacional de España, como Cristian Lozano, y otras jóvenes promesas del baile como Hugo López. De entre todos ellos, destaca el titular de la compañía, el propio Shoji Kojima, en el papel de la vieja alcahueta. En palabras de Rosalía Gómez, directora del festival, “este espectáculo es una de las mejores coreografías realizadas por Javier Latorre y merece estar en la Bienal por derecho propio“.

“La Celestina” es, además, un homenaje del coreógrafo japonés a los tres Pablos que han influido en su vida. Grabados de Picasso, textos de Neruda y música inspirada en Casals son los vértices del triángulo que Shoji Kojima dibuja para desarrollar su visión del clásico de la literatura española. El espectáculo, que respeta fielmente el texto original, es una macroproducción de las que hoy día es difícil de ver en el panorama flamenco, con una iluminación, un vestuario y una puesta en escena espectaculares, decenas de bailaores sobre las tablas y un cuidado por el detalle que delata el profundo trabajo que hay tras esta obra.

Los coreógrafos

El bailarín y coreógrafo Javier Latorre (Valencia, 1963) es el creador de importantes trabajos dentro de la danza española y con una consolidada trayectoria gracias que ha realizado un gran número de montajes. Comenzó bailando a los 4 años y, tras su debut en la Compañía Lírica Nacional a los 16, inicia un brillante camino por la danza española. Pasa por las manos de Aurora Pons, Ciro, Pilar López y Ángel Pericet, se convierte en solista del Ballet Nacional de España cuando lo dirigía Antonio Gades (1979), y primer bailarín después.  Poco después, sus incipientes ganas de dirigir le llevan a crear su propia compañía, Ziryab Danza. No obstante, sus principales montajes son resultado de encargos y fructíferas colaboraciones con coreógrafos y directores: “Dadle Café”, de la Fura dels Baus, varios trabajos para la Compañía de Aída Gómez, un fragmento de “Gitano” de Antonio Canales y “5 Mujeres 5″ con Eva Yerbabuena. En 2004 fundó Javier Latorre Cía con la que realiza los espectáculos “Triana. En el nombre de la rosa”; “El Loco”, creado para el Ballet Nacional de España; la coreografía del musical “Los Tarantos”; “El celoso”, “Penélope” y la coreografía de “Fedra”, dirigido por Miguel Narros. Director del Centro de Enseñanza Latorre Danza, en Córdoba, en 2011 recibió el Premio Nacional de Danza en la modalidad de Coreografía, otorgado por el Ministerio de Cultura de España.

Shoji Kojima (Tokushima, Japón, 1939) es licenciado en Arte por la Universidad de la Música de Musashino. Su formación comprende la música vocal, el ballet clásico, la danza moderna y, finalmente, el flamenco. En 1966 toma el Ferrocarril Transiberiano para venir a Madrid con la firma convicción de no volver a Japón hasta no ser un verdadero bailaor. Se forma en Amor de Dios, se incorpora a la Compañía Nacional de Ballet Española, trabaja en varios tablaos y participa en programas de televisión. En 1976 regresa a Japón, donde comienza a producir sus propios espectáculos. En ellos queda patente su amor por la cultura española, como demuestran “Sonidos Negros”, dedicado a Federico García Lorca, o “Fantasía Atlántida”, dedicado a Manuel de Falla. Es así como se convierte en auténtico embajador del arte jondo en su país y en nexo de unión entre las culturas española y nipona, motivo por el que recibió la Cruz de Oficial de la Reina Isabel en el año 2000 y la Encomienda de la Orden del Mérito Civil en 2009.


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